Curiosidad - Alberto ManguelSinopsis. «Tengo curiosidad por la curiosidad», así arranca este texto admirable en el que Alberto Manguel, guiado por una galería de pensadores, escritores y artistas, indaga en el que ha sido desde la noche de los tiempos el estímulo que impulsa nuestro conocimiento y también la tentación para adentrarnos en lo prohibido, lo oculto, lo peligroso.

Una de las primeras frases que pronunciamos como niños es «¿por qué?». Una vez aprendida la pregunta, nunca dejamos de formularla, aunque muy pronto descubramos que la curiosidad rara vez es recompensada con respuestas reveladoras. En Una historia natural de la curiosidad confluyen largos años de lecturas, escritura y pensamiento alentados por una pasión y una vivacidad arrebatadoras: nada que pueda interesar a la curiosidad humana le es ajeno. En diecisiete capítulos, en los que las referencias literarias dialogan con los últimos descubrimientos científicos, Alberto Manguel traza un recorrido sugestivo y nunca excluyente por el territorio que conocemos, mientras se asoma a los terrenos inexplorados que se abren constantemente ante nosotros. Al igual que Dante decidió tener guías para sus viajes, Alberto Manguel ha querido elegir a Dante como guía para el suyo, y permitir que las preguntas que formula en su Commedia le ayuden a marcar el rumbo de las suyas. Preguntas sobre el ser humano, nuestro lugar en el mundo, la relación con la naturaleza, las consecuencias de nuestros actos, qué son la verdad y la belleza, qué nos diferencia de los animales, y un sinnúmero de cuestiones para las que Manguel encuentra nuevas formulaciones al tiempo que demuestra que las lecturas y el conocimiento pueden constituir magníficos instrumentos de navegación por todo lo que desconocemos. «La curiosidad es un medio para declarar nuestra pertenencia al género humano» , afirma Manguel, a esa umana spezie tan bien descrita por su guía inmortal y para la que el placer de la duda ha sido y sigue siendo la más estimulante de las aventuras.

Una historia natural de la curiosidad. Alberto Manguel (trad. de Eduardo Hojman)

Alianza | marzo 2015 | rústica con solapas | 544 pp. ISBN: 9788420699424


El título original de este libro es Curiosity. Remite tanto a la curiosidad en sí como la misión espacial que se lanzó a Marte en 2011 y que empezó a recabar sus datos y fotografías al año siguiente. Es un título muy acertado: igual que el automóvil de exploración que surcó la superficie marciana y fue trasladando datos de un mundo ignoto, al tiempo que sondeaba por primera vez territorio nuevo, satisfaciendo nuestra curiosidad según se iba topando con diversos elementos en el proceso de exploración, la pluma de Manguel dispara contra todo aquello que va espoleando su interés, que no es otro que el ansia de conocimiento tan inherente al espíritu humano.

El título en español, sin embargo, podría llevar a alguna confusión. No se trata en sentido estricto de una historia natural, con la implicación que natural tiene en cuanto a ciencia natural, no humanística, sino de una aproximación ensayística e inquisitora en torno a la curiosidad, a esa perenne necesidad del ser humano por preguntarse constantemente la naturaleza de lo que le rodea. Como la exploración marciana, el libro es una exploración que sigue los caminos que va trazando el pensamiento de Manguel, y no tanto un tratado, ordenado y fijo, que fije un objeto de estudio perfectamente delimitado en sus vértices y aristas. La curiosidad que aquí se nos ofrece no es una curiosidad universal, científica, inmutable, sino que es la de Alberto Manguel, un observador privilegiado.

«Tengo curiosidad por la curiosidad», comienza diciendo, y esa frase es el punto de partida —como el despegue del Curiosity— para indagar en todos los aspectos a partir de los cuales el ser humano ha ido respondiendo y conformando la realidad de lo que conoce o aspira a conocer. Tiene para ello a Dante y su Divina Commedia como guía eficaz para transitar por los más recónditos recovecos a los cuales nos lleva la curiosidad: el lenguaje, la capacidad de comunicarse y entenderse con el otro, qué es verdadero, qué hay más allá de la vida… y por las páginas se apoya en incontables citas y referencias, desde Borges a los estudiosos del Talmud, de modo que la propia mirada inquisitiva de Alberto Manguel se alimenta y se refortalece en todos aquellos que, alguna vez, osaron preguntar y dudar por mero afán de conocer.

La adopción de Dante como guía —estableciendo un paralelismo entre el erudito florentino y su propia guía, Virgilio— resulta todo un acierto. El afán totalizador y aglutinante de su Divina Commedia abarca casi al completo la voluntad de apresar el conjunto del conocimiento humano, y al establecer un diálogo con él Manguel establece un diálogo de tú a tú con toda la herencia literaria —en aquel tiempo, la literatura era lo mismo que decir que el compendio científico-humanístico del saber acumulado—, enmarcando su ensayo en la tradición, y aupándose en ella misma para erigir su vista desde una atalaya de inmejorable paisaje.

Es Una historia natural de la curiosidad un libro ciertamente erudito, pero no abruma. El hilo del discurso que plantea Manguel es el principal protagonista en cada página del libro, y el lector puede sentir que va de la mano de alguien que conversa animadamente con él —aunque sea con una vasta cultura— planteándole dudas, respondiendo algunas, dejando que la curiosidad de ese lector crezca, se haga humana. Una lectura con la que encontrarnos con nosotros mismos, y ese es el mejor elogio que se le puede hacer.


Una reseña abreviada de este libro se publicó como opinión quelibroleo

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