Petit Nicolas - GoscinnySinopsis. Voici réunis en un seul volume les cinq premiers livres du Petit Nicolas.

Chefs-d’œuvre de notre littérature, ces histoires ont été imaginées par deux humoristes de génie.

René Goscinny a écrit les textes que sont illustrés par Jean-Jacques Sempé.

[Este volumen incluye] Le Petit Nicolas · Les récrés du Petit Nicolas · Les vacances du Petit Nicolas · Le Petit Nicolas et les copains · Le Petit Nicolas a des ennuis.

Les premières histoires du Petit Nicolas. René Goscinny (ilustr. e intr. de Jean-Jacques Sempé)

IMAV éditions | octubre 2012 | rústica con solapas | 635 pp. ISBN: 9782915732504


Petit Nicolas 2 - GoscinnySinopsis. Voici quatre-vingts histoires du Petit Nicolas qui n’avaient jamais été publiées en livre. Ces nouvelles aventures prolongent la saga du célèbre écolier, chef d’œuvre de notre littérature imaginé par deux humoristes de génie: Goscinny et Sempé.

«—Chez nous, pour le réveillon, je lui ai dit, il y aura mémé, ma tante Dorothée, et tonton Eugène. —Chez nous, m’a dit Alceste, il y aura du boudin blanc, et de la dinde.»

«—J’avais été un peu retenu en classe par la maîtresse, qui me disait que je m’étais trompé dans un devoir d’arithmétique; il faudra que je dise à papa de faire attention.»

Histoires inédites du Petit Nicolas. René Goscinny (ilustr. de Jean-Jacques Sempé, intr. de Anne Goscinny)

IMAV éditions | octubre 2004 | rústica con solapas | 635 pp. ISBN: 9782915732009


Petit Nicolas 3 - GoscinnySinopsis. Voici quarante-cinq nouvelles histoires inédites du célèbre petit écolier qui n’avaient jusqu’ici jamais été publiées en livre.

Ecrites par Goscinny et ilustrées par Sempé, deux humoristes de génie, ces nouvelles aventures tendres et drôles sont la suite des Histoires inédites du Petit Nicolas parues à la rentrée 2004.

«—Hé, Alceste! Regarde! Il neige! j’ai soufflé à Alceste, qui a prévenu Maixent, qui a fait des signes à Joachim, qui a donné un coup de coude à Geoffroy, qui a prévenu Eudes, qui a réveillé Clotaire, qui s’est levé pour aller au tableau parce qu’il croyait qu’on l’interrogeait».

«—Je lui ai demandé à Clotaire comment ça se faisait qu’il y ait un porte-bagages sur son vélo de courses et il m’a répondu que, justement, c’est pour ça que c’était un vélo de courses, le porte-bagages lui servait à faire des courses pour sa maman».

Histoires inédites du Petit Nicolas. Volume 2. René Goscinny (ilustr. de Jean-Jacques Sempé, intr. de Anne Goscinny)

IMAV éditions | octubre 2006 | rústica con solapas | 376 pp. ISBN: 9782915732023


Al terminar el verano de 2006 y con el comienzo del curso me encaminé a Burdeos, preparado para pasar la experiencia de un año Erasmus en la Université Michel de Montaigne – Bordeaux III. En mi hatillo apenas llevaba conmigo un par de asignaturas de francés como lengua extranjera que había dado en los lejanos años del instituto, y llegaba, por tanto, con un francés muy deficiente, rémora que había de solucionar en los primeros meses de estancia. Para eso están los años de Erasmus, ¿no? Para aprender o perfeccionar otra lengua, vivir un año lejos del nido, en otro mundo, otra cultura, y cumplir con un año de formación intensiva. También estaban las fiestas Erasmus y el tan cacareado año Orgasmus, pero eso es harina de otro costal…

La primera persona que conocí, recién llegado a Burdeos, fue a Damien, un chico francés, a través de un servicio de parrainage ofertado por la Universidad —apadrinazgo, una especie de guía para enseñar la universidad y facilitar la integración del alumno extranjero—, quien me abrió rápidamente las puertas no solo de su ayuda, sino de su amistad, y con él, la de sus amigos. Él había vivido ya su propio Erasmus en Málaga, por lo que hablaba español. Gracias a ello, pude oscilar los primeros meses entre el español y el francés, y no necesité refugiarme en algún grupo de otros erasmus españoles, con lo que mi inmersión en el francés terminó siendo total. También me abrió su casa —aunque yo vivía en una residencia universitaria—, y fue allí donde me encontré con ese volumen que tanto llamó mi atención: Las histoires inédites du Petit Nicolas. Ah, ¿pero había un volumen que recogía todas las historias del Pequeño Nicolás, no publicadas? Me lo prestó, y me lo llevé conmigo para leerlo.

El pequeño Nicolás, la adorable creación de Goscinny y Sempé, me había acompañado desde la infancia con tres de los pequeños recopilatorios que había ido editando Alfaguara: El pequeño NicolásLos amigos del pequeño Nicolás Las vacaciones del pequeño Nicolás. Eran parte de mi infancia, y una de las mejores. Y con las histoires inédites reviví aquella amplia sonrisa de entonces, al tiempo que fui haciéndome con un vocabulario reducido —pero suficiente— para ir sorteando esos dos meses primerizos del Erasmus: es literatura infantil, y las palabras se repiten, así como las frases y los giros lingüísticos, fiel reflejo de la expresión de un niño.

Hace apenas un año me acordé de aquel volumen. Y me hice con él, y con otros dos que no tuve entonces: un segundo volumen de historias inéditas y un tomo que recopila las historias originales, publicado mucho después, y manteniendo el atractivo formato de las anteriores. Disculpadme, pues, que reseñe un libro en lengua distinta a la española, pero la recomendación va para estos volúmenes en concreto, una preciosidad con la cual reunir todas las travesuras de este inquieto niño. Su francés es tremendamente accesible, y he comprobado que es, indiscutiblemente, la mejor puerta de entrada a la lengua de Voltaire y Rémi Gaillard.

¿Es necesario que describa en qué consisten las aventuras del pequeño Nicolás? Los lectores con alguna edad seguramente ya le conocerán. La creación de Goscinny y Sempé es un clásico indiscutido de la literatura infantil. Quizás no se adora con la vehemencia literaria con la que se ama a Carroll y su Alicia, o a Saint-Exupéry y su Principito, pero el deleite de su lectura es inconmensurable. Nicolás es un niño, y vive y piensa como un niño. La facilidad con la que Goscinny hilvana sus aventuras —y con la que Sempé las dibuja—, desde una primera persona tan inquieta como ingenua, da lugar a un buen número de páginas donde la ternura y el humor alcanzan cotas muy elevadas. El pequeño Nicolás es divertidísimo. Saca, además de carcajadas, la sonrisa cómplice y nostálgica de quien reconoce, con claridad luminosa, los sentimientos de la infancia. Viven entre sus aventuras un elenco inolvidable de amigos: Alceste, Maixent, Eudes, Geoffroy… —Alcestes, Majencio, Eudes, Godofredo en su formulación española— y unos adultos cuyo pensamiento choca muchas veces de manera frontal con la cándida mirada del niño Nicolás, dando lugar a algunos de los momentos más hilarantes de la serie.

Ya sabemos que los franceses son chovinistas, pero ciertamente es una edición bonita e integral.
Ya sabemos que los franceses son chovinistas, pero ciertamente es una edición bonita e integral.

Cuando llega el verano y abordamos por primera vez la piscina, suele ser en un día de mucho sol y suficiente calor. Al zambullirnos, ese primer contacto con el agua suele traer un sinfín de sensaciones que se nos transmiten a través de todos los poros del cuerpo: el agua fría, el calor al contacto con el aire, la forma en la que se reactiva el cuerpo de golpe… y el olor a cloro, muchas veces acompañado de esos vapores en el aire que nos traen los aromas del césped o del pino. Son sensaciones tan reconocibles como placenteros, pues en un momento se nos agolpan, por la piel y la nariz, las sensaciones de todos los veranos comprimidos en un instante feliz, de reconocimiento, de vuelta a la felicidad. Eso, exactamente eso, es el pequeño Nicolás.

Si eres padre o madre y tienes niños, regálales el descubrimiento de estas historias, pues les acompañarán toda su vida. Si además están aprendiendo francés, recomendadísima esta edición, porque es un francés accesible, que se pega y enseña en su redundancia. Y si ya estás crecido, vuelve, algún día, al pequeño Nicolás. Significará sonrisas, y una pequeña nostalgia, pero una nostalgia positiva, de la que echa la mirada hacia atrás con la alegría de la conciencia de haber vivido, de haber sido, alguna vez, una criatura tan vivaz como lo son Nicolás y sus amigos.

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