Augustus Carp - BashfordSinopsis. Augustus Carp es la autobiografía de un superintendente de la escuela dominical que se dedica a denunciar los pecados y debilidades de los demás ignorando, al mismo tiempo, los suyos. Aunque hace campaña en contra de la lujuria, del ocio, de beber y de fumar, se las arregla para indultarse a sí mismo y caer en una larga lista de vicios en nombre de la piedad. Su gula es justificada como un apetito saludable, delatar a los demás es un acto de devoción a la verdad, el chantaje es el mero castigo para los pecadores; mientras que tratar a su madre como una sirvienta esclavizada es simplemente rectitud patriarcal.

Cuanto más en serio se toma a sí mismo, más ridículo y repelente resulta. Sus frecuentes pérdidas de dignidad son estrepitosas: desde su incapacidad para descender de los autobuses sin caerse hasta sus problemas crónicos de flatulencias. Una inigualable sátira a la hipocresía que cuenta con ilustraciones de Robin.

La novela sigue a Augustus a través de las etapas de su vida, desde su nacimiento hasta sus 47 años, empezando con la infancia, siguiendo con sus días en el colegio y acabando con su vida laboral y su paternidad. Su actitud arrogante está marcada por el dominio del padre que le transmite esa visión deformada de su ego. Es una novela en la que el protagonista no madura ni evoluciona quedando atrapado en el proceso de crecimiento sin ningún punto de lucidez, un antibildungsroman. Desde su niñez ya es todo un tirano que se dedica a sobornar a sus profesores y continúa haciéndose de clubs «antientretenimiento», considerando a las mujeres como una terrible perdición, explotando a sus seres queridos y, en definitiva, destruyendo vidas.

Augustus Carp. Henry Howarth Bashford (trad. de Claudia Casanova, ilustr. de Robin [seud. de Marjorie Blood])

Ático de los Libros | septiembre 2012 | rústica con solapas | 233 pp.
ISBN: 9788493859541


Los ingleses, hay que reconocerlo, tienen ganado el puesto de honor en lo que atañe al humor a través de la ironía. Desde Jonathan Swift y su Una propuesta modesta hasta los Monty Phyton y el resto de series de la BBC. Así sucede en un libro como Augustus Carp, que aquí traemos, donde la ironía general está más que señalada. Humor british de pura cepa, para gozo y regocijo de todos los que adoramos ese tipo especial de humor ácido, malintencionado e implacable.

En Augustus Carp, Augustus Carp nos cuenta su historia. Una historia que, como él mismo nos advierte, no requiere del tópico de modestia con el que suelen abrirse todas las biografías, pues la suya es una biografía muy necesaria. En un mundo corrupto y licencioso —hablamos de la Inglaterra del primer tercio del siglo XX—, personalidades como la suya son absolutamente imprescindibles para servir de faro y guía a todos sus congéneres. Así discurren los caminos de una vida ejemplar desde su nacimiento hasta la tierna edad de 47 años, cuando al fin tiene a su primer hijo y es el momento de recapitular una vida plena, admirable y muy salpicada de episodios provechosos y triunfales, a pesar de las injusticias y los reveses que la vida depara —alas!—a alguien intachable en su virtud como nuestro protagonista.

August Carp, además, es un imbécil. Un beato de la peor calaña, de los que olvidan todo asomo de caridad cristiana y emperran sus esfuerzos y energías en denunciar a los demás por las cosas más peregrinas, desde el consumo de tabaco y licores hasta la detestable simonía por el que un vecino insulso, gracias a la donación de un atril, se hace con el señero cargo de coadjutor del párroco en una iglesia de barrio. August Carp es un engreído sin tres dedos de frente, incapaz de mantener el equilibrio al bajarse del autobús en marcha, incapaz de entender cuándo le engañan y cuándo se ríen de él, pero es una persona inteligente, sabia, y poseedor de una virtud sin parangón. O eso se esfuerza en señalarnos. Pero August Carp es tan imbécil como su padre y como —intuimos— su hijo, que tendrá que cerrar el círculo. Una persona detestable, odiosa, patética.

Y quizás por eso es tan delicioso oír sus des-aventuras con su propia voz. Es lo bueno de esta novela, escrita por un autor, Henry Howarth Bashford, que tiene en Augustus Carp su única incursión en la literatura humorística más allá de artículos y ensayos de corte científico. Era médico del rey Jorge Vi —lo que se nota en la detallada descripción de eccemas, flatulencias y demás desagradables flaquezas físicas que rodean al protagonista—, y su escritura por afán de ocio quedó relegada a esta única obra. Una pérdida, pues desde luego a nadie le molestarían algunos tomos más de este tenor. Por si no ha quedado claro, August Carp es tremendamente divertido. Y si se lee imaginando a Losantos en la figura de Carp, más todavía.

Acompañan a la edición unos dibujos que ilustran el libro desde su salida en 1924, a cargo de Robin, seudónimo de Marjorie Blood. Quizás no son un dechado de habilidad, pero sí que caracterizan a los personajes a la perfección, y mejoran sustancialmente el libro. Son ilustraciones tan british como la propia narración de Carp. Un acierto que Ático de los Libros los haya conservado para esta edición.

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