asimov-fundacion

Sinopsis. Galardonada con el premio Hugo a la mejor serie de ciencia ficción de todo los tiempos, la trilogía de las Fundaciones o «ciclo de Trántor» comprende tres libros (Fundación, Fundación e imperio, Segunda Fundación), cada uno de cuyos capítulos se corresponde con una etapa de la colosal historia futura concebida por Asimov. Fundación narra el comienzo de la decadencia del Imperio Galáctico y la creación, en un lejano planeta, de una institución científica destinada a preserva el saber de una humanidad extendida por toda la galaxia. Cada capítulo de este y los otros libros de la serie constituye un relato autónomo, y juntos configuran el más grandioso retablo espacio temporal jamás descrito.

Fundación. Isaac Asimov (trad. de Pilar Geralt)

Bruguera | abril 1976 | rústica | 256 pp.
ISBN: 840204719X

Fundación e imperio. Isaac Asimov (trad. de Pilar Geralt)

Bruguera | junio 1976 | rústica | 256 pp.
ISBN: 8402047831

Segunda Fundación. Isaac Asimov (trad. de Pilar Geralt)

Bruguera | julio 1976 | rústica | 256 pp.
ISBN: 8402048323


El día que acabé al fin la carrera de Filología Hispánica —hace ya más años de los que me gusta reconocer—, lo que el cuerpo me pidió fue leer, leer mucho, y solo por gusto. Me pidió esa lectura que se aborda sin presión ni utilidad de ningún tipo. Quería dejar atrás los textos académicos y la literatura densa, al menos hasta el comienzo del máster al año siguiente; solo quería solaz y regosto, con lecturas alejadas de cualquier dicción espesa, por muy sublimes que pudieran ser en lo retorcido. Tratándose de leer por puro disfrute, que mi brazo se dirigiera a los lomos de Fundación, para sacarlo de la estantería y traerlo conmigo, era casi un reflejo, un movimiento instintivo. Sería ya la tercera o cuarta vez que abordara la saga, pero no me importaba. Sofá y librito. ¿Qué más?

Fundación era el primer tomo de una saga más larga, genialidad del maestro de la ciencia ficción Isaac Asimov, que de grande lo tuvo todo, hasta las patillas. Primer tomo cronológico en su aparición, que no en su cronología interna, pues varios son los títulos que, hasta la muerte del autor, fueron saliendo en torno a Fundación. E incluso después de muerto, de la mano de Benford, Bear y Brin, que aunque unidos parezcan un bufete de abogados, son otros tantos escritores reconocidos de la ciencia ficción, dispuestos a homenajear y perpetuar la obra del maestro con nuevas novelas.

Como es natural, wikipedia tiene un artículo dedicado en el cual el interesado puede observar todas las paradas en las que se recoge esta serie. Aquí reseño las tres primerizas, las que abrieron la veda: FundaciónFundación e imperioSegunda Fundación, aunque estas palabras pueden extenderse a las demás. A fin de cuentas, Preludio a la FundaciónHacia la Fundación, las dos precuelas, escritas tres décadas después de la trilogía original, son mucho más dignas de las precuelas que casi tres décadas después de su trilogía original perpretó George Lucas. Y Los límites de la Fundación Fundación y Tierra no dan esa vergüenza ajena ni esas ganas de erradicar de la memoria que suscitan una continuación como Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal o búnkers antinucleares con forma de nevera varios. Pero el encanto de la trilogía original, con sus viajes espaciales, aparecida entre 1951 y 1953, mientras en España se racionaba con cuartillas y se contrabandeaba con café y luckies, es de quitarse el sombrero y chapeau.

La adscripción de la saga de Fundación a un género tan estereotipado como es la ciencia ficción es posible que limite la cantidad de posibles lectores. Tampoco tiene Asimov un estilo rotundo, que se signifique por sí mismo y cuya profundidad, como puede suceder con Solaris de Stanislaw Lem, por ejemplo, atraiga al lector inteligente más allá de las coordenadas de la ciencia ficción. Pero tiene eso que le pedimos a la lectura que nos atrapa: un estilo ágil, y una urdimbre más que notable. Es precisamente esa arquitectura de las tramas, que mantienen la intriga desde los diversos planteamientos —Fundación se compone de varias etapas, cada una con sus propios personajes y argumentos—, la que engancha y convierte su lectura en extremo placentera. Asimov sabe narrar con lo que se cuenta a partir de un cómo se cuenta sencillo y reducido a la simple expresión de lo eficaz. A ello se le suma una colección de personajes tan memorables como el Mulo o  Hari Seldon.

La premisa es sencilla: un imperio galáctico domina toda la Galaxia, pero se encuentra en decadencia. Un matemático, Hari Seldon, establece las bases de una nueva ciencia, la psicohistoria, que predice el comportamiento en grupo de los seres humanos cuando se analizan en un bloque enorme de individuales. Y con esta nueva ciencia descubre que tras la caída del imperio ha de seguir un periodo largo de barbarie y retroceso tecnológico antes de recuperar los niveles de civilización alcanzados en el imperio. Pero también con la psicohistoria determina que puede reducir la duración de dicho intermezzo gracias al establecimiento de una pequeña colonia de científicos en una punta de la galaxia, el germen de un futuro imperio que retome allá donde lo dejó el primero. Es la historia de la Fundación. Una historia que se mueve a lo largo de siglos.

Lo sorprendente es que nos familiarizamos y encariñamos con todas las oleadas de personajes, cada uno con sus sucesivas aportaciones al establecimiento y crecimiento de la fundación. La historia funciona, una y otra vez. Y Hari Seldon es el ancla que liga todo el universo, su constante, un personaje que nos termina resultando, después de leer una saga de siglos, tan mítico para nosotros como lo era para los habitantes de la Fundación.

Una pequeña reflexión. Quizás Asimov no producía una literatura de esa que —a veces muy pedantemente— etiquetamos como alta literatura. Pero era un tipo extraordinariamente inteligente y lúcido, lo que le permitía crear mundos verosímiles y coherentes, siendo capaz de anticipar, a lo Jules Verne, adelantos y preocupaciones que se plasmarían más adelante. Y sabía deslizar análisis certeros y cierta suerte de disquisiciones tan metafóricas como realistas. La psicohistoria es una de ellas. Uno no puede evitar preguntarse cuánto hay de real en ese determinismo que Asimov establece para las grandes masas. Y uno no puede dejar de preguntarse tampoco conceptos como albedrío,  democracia o cientificismo cuando se leen esos mundos que construye a partir de sus premisas. O, como sucede con la serie de Yo Robot, con muchos puntos en común con Fundación, preguntarse en torno a la condición humana. Como digo, Isaac Asimov no era un escritor primoroso, literariamente primoroso. Pero era inteligente, y de esos escritores que aportan. De esos que el leerlos, más allá de todo el deleite que pueden aportar, nunca es tiempo perdido el que se le dedica. Asimov no desmerece a Lem, aunque ocupen peldaños distintos.

Llegados a este punto, y si el lector de esta reseña ha vivido en un limbo casi toda su vida, no había leído o —sacré bleu!— no conocía Fundación, quizás se pregunte con cual edición ha de hacerse. Las ediciones que aquí reseño son de 1976, con más años que yo mismo, y cuyos ejemplares tengo desvencijados, con los pliegos sueltos y tan amarilleados como la caries de un cruzado medieval. Es lo que sucede con las ediciones baratas de bolsillo, especialmente cuando se releen una y otra vez. Por eso las evito como la peste. Estos ejemplares, en cualquier caso, son heredados, y tienen el plus, como objetos con alma, de haberme deparado tan y tan buenos ratos. Y las ediciones que han ido saliendo tampoco mejoran mucho: Plaza & Janés, en su tiempo, también con bolsillo sin solapas, de esas ediciones rústicas que tan mal se conservan y donde la cubierta termina irremediablemente deshecha o torcida; o DeBolsillo ahora, baratitos, pero conservando también toda la fealdad de este tipo de ediciones. Quizás por eso no he reemplazado, hasta el momento, esos tres volúmenes tan desgastados que atesoro.

Hace dos años se rumoreó con insistencia que Jonathan Nolan y HBO darían forma, por fin, al universo de Fundación con una ambiciosa serie para la pequeña pantalla. Si el plan no se ha tumbado, sí que se retrasará, puesto que Nolan está en estos momentos atareado con Westworld —muy recomendable, por cierto— y no parece que el proyecto se vaya a materializar a corto plazo. Pero si alguna vez se hace realidad, imagino que provocará una nueva avalancha de ediciones. Podrá ser entonces que sean nuevas ediciones de bolsillo, empeoradas aún por utilizar horribles fotogramas de la serie en lugar de diseños originales en sus cubiertas. O podrá ser que sean nuevas ediciones vistosas, en cartoné, con nuevas traducciones que todavía mejoren los —ya dignos— trabajos anteriores. Ojalá se dé el segundo caso, porque yo, tan superficial como puedo en lo que atañe a libros, estoy deseando ver bonita una sección de mis estanterías, dedicada a Asimov, a Seldon y a la psicohistoria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s